Sistema de tratamiento de gases de escape CL.AIR

Sistema de tratamiento de gases de escape

En el pasado, cumplir las limitaciones técnicas sobre control de calidad del aire en cuanto a la emisión de hidrocarburo significaba disminuir considerablemente la eficiencia, especialmente en el caso de biogas precedente de aguas residuales y el gas de vertedero. El sistema de tratamiento de gases de escape CL.AIR (CLean AIR, AIRE LIMPIO) resuelve este problema al permitir conseguir unos rendimientos específicos altos con emisiones mínimas.

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Características y ventajas

El sistema CL.AIR está diseñado para la postcombustión de gases de escape del motor. Una vez que los gases de escape se han calentado hasta una temperatura aproximada de 1.472 °F (800 °C), los hidrocarburos y el monóxido de carbono que no se han quemado se oxidan y pasan a formar vapor de agua y dióxido de carbono. Debido a que no se produce ninguna reacción catalítica durante el tratamiento térmico del escape, este proceso es particularmente apto para su uso con distintos biogases y gases especiales con los que tampoco se pueden utilizar los convertidores catalíticos o se utilizan sólo de forma limitada.

El sistema CL.AIR reduce las emisiones de hidrocarburos sin y con metano y aldehido fórmico a niveles inferiores a los límites técnicos establecidos para la calidad del aire.

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Formación

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Información de pedido

El sistema CL.AIR se basa en un intercambio térmico regenerativo y consta de una cámara de reacción que contiene dos depuradoras y una unidad conmutadora. El gas de escape fluye a una temperatura aproximada de 986 °F (530 °C), desde el motor a través de la unidad conmutadora hasta la primera depuradora, donde se calienta hasta alcanzar una temperatura aproximada de 1.472 °F (800 °C). En la cámara de reacción, el gas de escape reacciona con el oxígeno que contiene, oxidando el monóxido de carbono y el hidrocarburo para producir dióxido de carbono y agua. El gas de escape vuelve a emitir calor a medida que atraviesa la segunda depuradora y llega a la unidad conmutadora a una temperatura aproximada de entre 1.022 y 1.058 °F (entre 550 y 570 °C), que lo dirige al conducto de escape de humos o a una caldera de vapor.